CASA ARAUCARIA
Ubicación: City Bell, Buenos Aires, Argentina.
Superficie: 405m²
Año: 2023-2024
CRÉDITOS
Proyecto y dirección: Arq. Sofía Botteri Cappa, Arq. Patricio Connell, Arq. Rosalía Vicente
Colaboradores: Arq. José Chaves
Calculo estructural: Ing. Rosana Del Panno e Ing. Juan José Turdo
Fotografía: Luis Barandiaran
Un matrimonio joven, con un niño pequeño y otro por nacer, nos convocó para realizar el proyecto de su futura casa. En ese primer encuentro, además de recorrer el lugar, compartieron sus primeras inquietudes y anhelos.
Imaginaban una casa blanca, muraria, con patios de piedra y galerías de madera, que se vinculaba de manera arquitectónica y afectiva con la casa familiar mediterránea.
Con el transcurso de las reuniones y a medida que el vínculo con los comitentes se afianzaba, comenzó a revelarse un mapa de subjetividades mucho más rico, convirtiéndose en un material esencial al momento de proyectar.
Otro factor relevante para la toma de decisiones estaba relacionado con las características del sitio donde intervenimos. Se trata de un barrio cerrado en el corazón de City Bell, que cuenta con lotes medianos de características similares entre sí. A diferencia del resto, el lote con el que contábamos alojaba en su interior una araucaria añeja, que se convertiría en el corazón de la casa y en una parte fundamental de la construcción de su vida anímica.
En relación con dicha singularidad, se disponen tres volúmenes blancos que organizan la casa en torno a un patio central, ámbito en el que se despliega el programa social y se concentra la mayor parte de la vida cotidiana. En este vacío, hecho de piedra, aire y claroscuros, habita la araucaria.
Más arriba, cerrado sobre sí mismo, descansa el universo privado de la casa, pensado como un refugio íntimo. Una escalera con reminiscencias mediterráneas acompaña el ascenso y vincula el patio con una terraza para contemplar las estrellas. A lo largo de este trayecto, nos elevamos progresivamente hasta alcanzar la copa del árbol en su devenir cielo.
La casa cuenta con otros tres patios dispuestos secuencialmente, cada uno con características espaciales diferentes. El patio de acceso se presenta como una superficie de piedra blanca donde los volúmenes blancos, silenciosos hacia el exterior, avanzan y se repliegan, tensionando la relación con el suelo y generando una serena sensación de inestabilidad. El ingreso se produce de manera gradual desde la calle hasta alcanzar un umbral de madera en sombra.
El patio interior captura un árbol vertical preexistente y lo incorpora a la vida de la casa. Funciona, además, como un conector espacial entre el programa público y el privado, inundando de luz los espacios que lo rodean.
El patio de esparcimiento se sitúa en la parte posterior del terreno, separado del patio central, y alberga la piscina, las expansiones y los espacios de juego, prolongando el habitar hacia el verde y configurando un ámbito de uso recreativo.
El proyecto se constituye, así como la materialización de un entramado de intersubjetividades construido a lo largo del proceso. Recuerdos, proyecciones y anhelos se traducen en una arquitectura en la que la forma no se impone, sino que se construye a partir de los vínculos.